Historia
Su origen se remonta a la provincia de Kaffa, Etiopía, y entre los siglos VI y IX dc se extendió y popularizo rápidamente su consumo en la vecina Arabia gracias la prohibición del alcohol por parte del Islam.
El “K'hawah”, o vigorizante, como se le conocía, fue prohibido por los imanes ortodoxos y conservadores en 1511 la Meca en y en 1532 en El Cairo, debido a su efecto estimulante pero la popularidad del producto impulsó a las autoridades a cancelar el decreto. En el siglo XV los musulmanes introducen el café en Persia, Egipto, África septentrional y Turquía, donde la primera cafetería, Kiva Han, abre en 1475 en Constantinopla y en 1630 había ya un millar de cafeterías en El Cairo.
El café es trasladado por los holandeses y portugueses a Ceilán, Java, la India y otras regiones de Asia y África, y a Europa llega alrededor del año 1600 gracias a los mercaderes venecianos donde el Papa Clemente VIII dijo que; “dejar sólo a sus infieles el placer de esta bebida sería una lástima”... los musulmanes, celosos de sus plantas de Coffea arabica, prohibieron su exportación.
Se considera que fue el botánico alemán Léonard Rauwolf, un médico alemán llegado de vuelta de un viaje de diez años en Oriente Medio, quien describió por primera vez el Café en un libro publicado en 1583: “es una bebida tan negra como la tinta. Útil contra numerosos males, en particular males de estómago. Sus consumidores lo toman por la mañana en una copa de porcelana que pasa de mano en mano, y cada uno toma una porción completa. Está preparado con agua y el fruto de un arbusto llamado bunnu”
En los años de 1650, se importa y consume regularmente en Inglaterra y se abren cafeterías en Oxford y Londres.
En 1670 se abrió la primera cafetería en Berlín y en París el Café Procope fue el primero en abrir en 1686; se dice que aquí, por primera vez se prepara el café haciendo pasar agua caliente a través de un filtro con café molido.
La historia de las célebres cafeterías de Viena comenzó 1683 con la Batalla de Viena.
En el año de 1708 el gobernador de Java, Von Hoorn, llevó algunas plantas a Holanda y le obsequió a Luis XIV, rey de Francia, una planta de café que fue sembrada en los invernaderos de París y en 1714, el capitán de infantería Français Gabriel Mathieu Desclieux, oculta un esqueje de una de estas plantas y la lleva a las cuestas del Monte Pelée en Martinica, y en Santo Domingo, donde cincuenta años más tarde llegan a cultivarse 19 millones de plantas en Martinica.
A mediados del siglo XVIII, todas las ciudades europeas tenían cafeterías y en 1732 Johann Sebastian Bach, le compone una oda al Café.
Durante el siglo XVIII la bebida se hace más popular y se incrementa el cultivo en numerosos países tropicales para satisfacer la demanda europea.
En 1727 se traslada de Sumatra a Brasil, luego pasa a Perú, Paraguay y Colombia, Guyana Francesa, África ecuatorial, Haití y Santo Domingo, Vietnam, Kenia y Costa de Marfil. A la isla de Cuba y de allí a Costa Rica entre 1748.
Luego se extiende a Puerto Rico y El Salvador en 1760, a Guatemala en 1750 y a Bolivia, Ecuador y Panamá en 1784.
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